Buceando en Maldivas

Uno se hace buceador por muchas razones. Yo cada vez disfruto más bajo el agua. Aunque mi terreno natural son las montañas, poder extender tu visión de las mismas cuando se sumergen en el mar, es un privilegio, especialmente si estás en un sitio como este.

Hace ya bastantes años, mi amigo Raúl (al que visitamos en San Francisco, donde vive ahora) quería obtener el título de buceo porque se iba de viaje de novios: Japón + Maldivas. Contacté con Iván, mi amigo e instructor favorito (Pandora Buceo) y Virginia y yo nos animamos a hacer el curso también. Al fin y al cabo, siempre había querido tener la posibilidad de viajar a lugares en los que poder combinar paisajes terrestres con las vistas bajo el agua...

Nuestro barco de buceo en Maldivas.
Aprobamos nuestro Open Water Diver. Tiempo después el Advanced Open Water...Y tras bucear varias veces en el Mediterráneo, por fin llegó la posibilidad de añadir en los planes de viaje unas cuantas inmersiones (se supone que esta era la verdadera razón por la que había hecho el curso). Así lo hice en Malasia e Indonesia.

Buceando en las Islas Perhentian (Maldivas)
Cuando volví del Sudeste Asiático, reconozco que me había quedado con ganas de más buceo. Pero no podía caer en la tentación. Yo me había prometido que siempre haría viajes con buceo y no viajes de buceo. Es decir, si estando de viaje podría bucear genial y si no, no pasa nada porque ¿Y si vas a un viaje solo enfocado al buceo y luego por las inclemencias del tiempo o por enfermedad no puedes bucear? Entonces llegó Maldivas y todo cambió.

EL VIAJE.

Primera decisión tomada, nos vamos a Maldivas a bucear durante la Semana Santa. Y ahora ¿Cómo exactamente? Bien, empecé por buscar un hotel que no estuviera muy lejos de Malé, la ciudad principal (y por consiguiente del aeropuerto). Idealmente el resultado de la investigación debería ser un hotel que no costará un riñón o un ojo de la cara (elegid el izquierdo o el derecho porque algunas cabañas cuestan 1000 euros la noche), que estuviera a una distancia de Malé lo suficientemente lejos para tener la sensación de estar en una verdadera isla paradisíaca pero a la vez lo bastante cerca para poder llegar en barco y no en hidroavión (que puede elevar muchísimo el presupuesto) y por último, más allá del buceo que íbamos a practicar, la isla donde estuviera el alojamiento debería tener un interesante snorkel para entretenernos el resto del tiempo (veníamos muy bien acostumbrados de Komodo como para obviar este punto).

Un atardecer en Maldivas.
Aunque parezca complicado, encontré una buena combinación con unos vuelos de Emirates y una estancia de 9 días que tenía pensado dividir en dos alojamientos diferentes para así abarcar un poco más de las islas. Pero...¿A qué vamos a ir a Maldivas? A bucear, bucear y bucear. Entonces, quizás gastarse el dinero en inmersiones sueltas (que no son baratas) saliendo desde los hoteles no sea lo más útil habiendo más alternativas. La posibilidad de hacer un crucero de buceo "vida a bordo" que en un principio había descartado por la facilidad que tiene Virginia para marearse, cobraba fuerza de nuevo. Segunda decisión tomada, nos vamos a Maldivas y nos vamos de crucero en un barco para buceadores.

En el solárium del barco.
Después de mis primeros tanteos, ya situaba mejor las islas y sus atolones (atolón = conjunto de pequeñas islas que comparten un arrecife). Solo faltaba elegir una agencia y de paso, por primera vez en mucho tiempo, despreocuparme del plan de viaje. Buceando (pero esta vez por Internet) llegué a seleccionar el barco Princess Rani al que llegaríamos con un vuelo de Turkish Airlanes de la mano de 20000 leguas.

A partir de aquí todo son buenas palabras y aún me emociono cuando recuerdo algunas de las inmersiones. No os puedo decir hasta que punto la elección de hacer el crucero fue lo mejor que podíamos haber hecho. Nico, nuestro guía de 20000 Leguas, nos lo facilitó todo para que fuera una semana perfecta. Con los guías locales del barco costó un poco más entenderse al principio, pero lo recuerdo como algo anecdótico, ya que todo el staff se portó genial con nosotros. La gente con la que compartimos el viaje fue una gran familia. Y por último, no me quedó duda de que hacer el recorrido en barco nos permitió vivir una experiencia mucho más completa.

Más adelante publicaré una pequeña guía de Maldivas para los que estéis interesados en saber más sobre estas islas y las diferentes opciones de viaje.

Cabañas "overwater" vistas dese nuestro barco.
EN EL BARCO.

Después de un vuelo con salida el viernes por la tarde y escala en Estambul llegamos el sábado al Aeropuerto Internacional de Malé. El que sería nuestro barco de buceo durante los próximos días nos recogió y nos llevó al barco grande Princess Rani. Repartidos en nuestros camarotes y después de un reconocimiento de nuestra casa flotante, nos fuimos a descansar. Por delante tendríamos 6 días de intenso buceo. 3 inmersiones al día de domingo a jueves y 2 más el viernes para un total de 17.

Desayuno "self-service"
Cada mañana nos levantábamos muy temprano para un ligero desayuno que disfrutábamos rodeados del agua cristalina de Maldivas mientras nuestro Divemaster hacía el briefing de la primera inmersión del día. Una vez listos, todos al barco auxiliar de buceo en el que la botella ya estaba preparada, control de nitrox (para el que bucee con aire enriquecido como yo), preparar y ponerse el equipo y al agua. Excepto la primera inmersión de "checkeo", todos los demás buceos los hicimos "en negativo", es decir, paso de gigante para entrar al agua con el jacket desinflado intentando así descender lo más rápido posible que te permita tu capacidad de compensación, evitando de este modo la mayor fuerza de la corriente en la superficie.

Tras la primera inmersión, tiempo para un fuerte desayuno y según el plan, una nueva inmersión o tiempo de navegación, aprovechando para descansar en la parte alta del barco mientras ves pasar las pequeñas islas con las famosas cabañas "overwater" de los hoteles. El tiempo pasa volando cuando estás en el paraíso y tu única actividad consiste en bucear, comer o tumbarte en una hamaca. La tercera y última inmersión del día a veces era más temprano y otras ya al atardecer (o nocturna).

Parada en un pueblo local.
Los descansos en el solárium a veces se veían interrumpidos por los delfines nadando junto al barco. Es fácil entender porque hay tanta gente que repite este viaje. Mientras observábamos los lujosos hoteles, recuerdo que alguien comentó que sería una pasada estar en una de esas cabañas "overwater". Yo contesté que probablemente alguien en una de esas cabañas pensaría que sería una pasada estar en este barco navegando entre los atolones. Todos nos reímos, creo que porque teníamos claro que no lo cambiaríamos por nada.

Pero aunque parezca mentira, no todo es bucear. Durante el viaje hicimos cuatro paradas terrestres más: una fantástica barbacoa nocturna en una isla junto a otros cruceros, un poco de snorkel en una minúscula isla de arena blanca que daba la sensación de sumergirse en cualquier momento, un paseo por una isla local y la visita a la ciudad de Malé el sábado de regreso.

Parada para barbacoa en esta isla.
LAS INMERSIONES.

Así es, bastantes cosas respecto a mi visión del buceo cambiaron con este viaje a Maldivas. Y eso que como ahora os contaré, mis temores se confirmaron y me dio bastante guerra la dichosa alergia toda la semana. Sea como fuere, después de este viaje me sentí más cómodo en mi condición de buceador y me dí cuenta que sacarme el título años atrás era una de las mejores cosas que había hecho nunca.

Nuestro circuito por 4 atolones de Maldivas.
No os voy a aburrir con la descripción detallada de cada una de las inmersiones, pero sí os contaré algunas anécdotas para que sepáis lo que podéis esperar buceando en estas islas. Llegué con una buena congestión a Maldivas y el "obligatorio" aire acondicionado del camarote contribuyó a que me durase prácticamente toda la semana. En la primera inmersión me costó un mundo compensar y por momentos temí que no podría bucear. El problema era aún más complicado aquí, donde nos tirábamos al agua en negativo para sortear las corrientes y había que bajar lo antes posible. Conseguí hacer todas las inmersiones compensando lentamente entre los 5 y 10 metros de profundidad donde el cambio de presión es mayor y siempre cruzando los dedos para no perder al grupo y tener que terminar antes de tiempo. Ahora bien, reconozco que forcé algo más de la cuenta, que es una mala práctica para la salud de los oídos y que no debe hacerse y por tanto no aconsejo a nadie que lo haga. En todo caso, no estoy loco y respeto mucho la seguridad en este deporte. Si finalmente buceé todo el tiempo fue porque más allá de tener que bajar despacio, me sentí seguro en todo momento y sí, evidentemente también porque estaba en Maldivas y no al lado de mi casa...Tenía claro que si en alguna inmersión con corriente no me daba tiempo a compensar, dejaría que siguiera Virginia con el resto del grupo y yo abortaría el buceo, sacaría la boya deco y de vuelta al barco.

Todas nuestras inmersiones.
De un modo u otro, se puede decir que después de esta semana me sentí por primera vez como un buceador avanzado "de verdad" tal y como dice mi titulación. No os penséis que las inmersiones son excesivamente complicadas, es cierto que algunas pueden tener bastante corriente, pero para eso lo mejor es bucear tranquilo y estar en buena forma. Pero también es cierto que aconsejo venir aquí cuando se tenga un mínimo de experiencia (por ejemplo de 50 inmersiones). Vas a bucear en grupo y con la seguridad que te puede aportar el compañerismo del resto de buceadores, pero tienes que tener un mínimo de confianza en tus propias capacidades y en tu gestión autónoma del equipo de cara a resolver los posibles incidentes. Y por encima de todo, cuanto más experiencia tengas buceando, menos te vas a centrar en la comodidad con el equipo o en la flotabilidad y más en disfrutar del buceo en sí.

Y dicho todo esto ¿que queda? Pues queda hablar de lo divertido:
  • La morena más grande que he visto nunca.
  • Nadar con el tiburón ballena.
  • Inmersiones de película. Bajar a la entrada de un canal y simplemente disfrutar, como si de una pantalla de cine se tratara, viendo pasar decenas de tiburones.
  • Vida, vida y más vida... Eternos bancos de peces de colores.
  • Un tiburón nodriza te pasa rozando en una inmersión nocturna.
  • Mantas nadando a pocos centímetros junto a su "estación de limpieza". 
  • Inmersiones en pecios.
  • Y mucho más...

No soy muy bueno recordando los nombres de los animales acuáticos que veo, pero lo que sí os aseguro es que Maldivas es un lugar ideal para ver vida de gran tamaño. Algunas de las especies que vimos fueron: tortugas, peces león, tiburón ballena, tiburón gris de arrecife, tiburón de punta blanca, tiburón nodriza, morenas, mantas, rayas-águila... Mi cámara Intova se estropeó por un descuido, aunque pude grabar todas las inmersiones. Aun así, es cierto que tengo bastantes más fuentes de vídeo que de fotografías del viaje (el vídeo de la Intova es bastante bueno, pero es complicado hacer buenos cuadros a partir de cierta profundidad si no se tiene un buen equipo de iluminación).

Buceando en Maldivas
DATOS TÉCNICOS.

Algunas notas de interés:
  • Los buceos en Maldivas no deben superar la hora de inmersión. 
  • Las inmersiones se realizan desde un dhoni (un barco auxiliar). 
  • La temperatura del agua está entre 28 y 30ºC todo el año.
  • El traje más aconsejado suele ser un húmedo de 3mm largo. Por temperatura puede ser un short, pero a mi con el largo me fue bien para evitar roces.
  • Algunas inmersiones pueden ser con bastante corriente. Aconsejable gancho de corriente.
  • Hay que llevar ordenador de buceo, boya deco y linterna.

EL VÍDEO.

Como os decía antes, tengo más reportaje de vídeo que fotográfico de este viaje. Os animo a ver un resumen de solo 100 segundos para que os hagáis una idea de lo que podéis encontrar bajo las aguas de Maldivas: