Visitando el Valle del Colca

Día 5. Despertar en el Valle del Colca


A TENER EN CUENTA.

En el anterior post, os conté cómo se puede organizar la excursión de dos días para llegar hasta el Colca. El día de la visita al Valle del Colca, hay que levantarse muy temprano, de forma que se pueda llegar a ver el vuelo de los cóndores. Si es posible, pedir a vuestro guía que os deje caminar un poco por el borde del cañón para no estar todo el tiempo metidos en los coches. Si hace un buen día, la vista desde los diferentes miradores de todo el valle y sus terrazas os dejarán alucinados.


Probablemente, de vuelta de visitar el Colca, comeréis en Chivay (como decíamos en el post anterior, buscar algún restaurante local cerca de la Plaza de Armas) y después de la comida volveréis a Arequipa o pondréis rumbo a Puno, dependiendo de vuestro plan de ruta. En nuestro caso, teníamos que ir a Arequipa para coger un autobús nocturno a Cusco, pues quedaba ya poco para empezar el Camino Inca, reservado con 6 meses de antelación.

NUESTRO DÍA.

Suena el despertador. Las 5 y veinte. Ya puede ser bonito esto del vuelo del cóndor porque menudas horitas. Sergio sé valiente y saca la cabeza de debajo de las mantas. Creo que ayer no os comentó que por la noche la temperatura baja hasta los 0°C y en el hostal no hay calefacción. Pues vamos allá! Comienza un nuevo día. Desayuno continental (zumo, infusión de coca y pan con mantequilla y mermelada). Nos recogen a las 6.00 y empezamos la ruta.
Paramos en dos pueblos de la zona, Yanque y Maca (el de los terremotos que comenté el otro día) y de ahí al mirador de la Cruz del Cóndor. Nos dan la opción de llegar haciendo una pequeña ruta de 45min y no nos lo pensamos. Que bien sienta estirar las piernas! Vemos los primeros vuelos a lo lejos. Increíble! Son enormes! Pero hay que darse prisa, empieza la cuesta arriba y el corazón se dispara. Es como si corrieras una maratón pero sólo llevas unos pocos pasos, en fin, habrá que acostumbrarse.
Hacemos una última subida y aparecen. Nueve cóndores volando y tres listos para despegar. El espectáculo ha merecido el frío, el madrugón y hasta la taquicardia  cuesta arriba. Son enormes! Hasta el metro sesenta de alto y tres metros de ala a ala. Una pasada.
Y cuando creíamos que eso era todo paramos en un par de miradores y nos quedamos con la boca abierta. La vista del valle con sus terrazas es alucinante.
Y eso ha sido todo por hoy. En un rato bus nocturno a Cuzco, el ombligo de los Incas, como leí que la llamaban en una guía poco antes de venir. Machu Pichu nos espera.
Una última cosita. Para los interesados en los precios de las comidas... hemos podido degustar una amplia gama de menús entre los 25 y los 6 soles por persona. El cambio a euros es, más o menos, 3,5 soles = 1€. Y todos riquísimos!

Vir