Excursión al Valle Sagrado

Día 11. Re—Corriendo el Valle Sagrado



A TENER EN CUENTA.
Como comentamos en la sección "Nuestro Día" del final de este post, solo recomiendo esta excursión si no vas a hacer el camino Inca (donde hay muchas ruinas y son más impresionantes) y siempre que lo hagas antes de ir a Machu Picchu. Pensad que si hacéis el Camino Inca, el primer día pasaréis (aunque no pararéis) por Ollaytatambo que es probablemente el punto más relevante de la excursión al Valle Sagrado junto con los característicos paisajes de terrazas de cultivo.

Lo peor es como te llevan todas las agencias a la vez y es un poco agobiante, aunque Ollaytatambo sorprende bastante, sobre todo sino has visto muchas ruinas incas antes.

Cuesta unos 60-70 soles/persona con la comida incluida y teniendo en cuenta, como ya he comentado en el post de Cuzco, que las entradas son aparte (Boleto turístico). Para contratar la excursión, en Cuzco encontraréis un montón de agencias que la oferten. Por la mañana saldréis de Cuzco en un mini-bus, volviendo ya al atardecer.

Nosotros no teníamos mucho tiempo y lo subcontratamos en nuestro hotel, ya que, el precio que vimos era el mismo que el que se ofertaba en la calle. Además de Ollaytatambo, visitamos Pisaq y Chinchero. Otro sitio muy interesante que se suele visitar en esta excursión es Moray.

Chinchero

NUESTRO DÍA.

No habíamos tenido tiempo de mirar agencias para hacer la excursión por el Valle Sagrado, así que la contratamos a través de nuestro hostal. Un despropósito de excursión y de agencia (Eco Natura Tours). Aunque hay que decir que nos echamos unas risas con una pareja muy simpática de colombianos y otros españoles que ya nos habíamos encontrado durante las vacaciones.
La conclusión es que hubieramos preferido quedarnos paseando por Cusco. Si has estado en el camino inca y en Machu Picchu, esta excursión no impresiona y lo peor es la organización que todas las agencias tienen, llevándonos a todos los sitios a todos a la vez. Y alquilar un coche no es una opción dado el estado de las carreteras.
La noche anterior llegamos al hostal a las 22.00, muertos de cansancio, y preguntamos sobre que hora nos vendrían a recoger para la excursión, de 8.00 a 8.30. Como siempre habían sido muy puntuales a las ocho menos cinco estamos listos para irnos pero el chico de recepción nos dice que mejor esperemos en la habitación, que él nos avisa. Esto huele mal. A las nueve menos cuarto viene una chica a buscarnos y en vez de llevarnos al microbús como en otras excursiones nos dice que nos «apuremos» que llegamos tarde y echa a correr. La seguimos hasta el hostal de una pareja colombiana con la que pasaríamos el día de risas. Los recogemos y de nuevo a correr, nosotros cuatro detrás haciendo bromas como si realmente fuera una carrera. Por fin llegamos al punto de recogida y vemos que seremos unas 30 personas en la excursión. Son las nueve y por allí no aparece ningún bus. A las 9.30, ya recuperados de la carrera, aparece nuestro autobús. Subimos y la guía se presenta, su nombre es Dayana y nos hizo ver, aún mas, lo buen guía que era Edson.
Nuestra primera parada es Pisaq. Una ciudad Inca con zona de cultivo, viviendas y en lo alto, como no, un templo. La guía nos da una pequeña explicación y nos dice que a las 12.00 quedábamos en la piedra donde había estado explicando. Sobre las 11.50 nosotros ya estamos cansados de recorrer el recinto y vamos a la piedra, la guía nos dice que vayamos hacia el bus y, después de gritar «grupo Dayana nos vamos» se viene detrás de nosotros. Llegamos al bus a las 12.00 y quince minutos después siguen faltando pasajeros pero la guía sólo resopla y no hace nada por ir a buscarlos. A eso de las 12.30 empiezan a aparecer los 18 pasajeros que faltaban, dicen que llevan media hora tostándose al lado de la piedra y Dayana les dice que por su culpa no podremos visitar el mercado artesanal y que si se repite la tardanza en otra parada nos vamos sin ellos. Hasta ahí podíamos llegar! Los pasajeros empezamos a decir que la culpa ha sido suya, que no debió ver Barrio Sésamo y no conoce la diferencia entre piedra y autobús. En fin, el día va a ser largo.
Como nos hemos quedado sin mercado artesanal nos vamos a comer directamente. El sitio es lo más guiri que te puedes echar a la cara, música en directo y comida más bien cutre y más si lo comparamos con nuestro adorado Carlos. Cuarenta y cinco minutos después al bus pero... nuestro bus no es ese que se marcha? Efectivamente. Nos tememos lo peor pero no, sólo ha ido a dar la vuelta dejándose a la mitad de los pasajeros en tierra.
Por fin llegamos al plato fuerte del día Ollantaytambo. Lugar militar con un famoso templo del sol construido con piedras enormes. Aquí nos dará tiempo esta mujer para disfrutar el lugar, pues no, en 20min nos quiere abajo, si tenemos en cuenta que hemos recorrido unos 250 escalones en la subida y nos queda por ver más de la mitad del recinto... otra carrerita!
Calle de Cuzco.
Llegamos al bus y faltan dos personas pero pese a los gritos de los amigos avisando el busero arranca. Esto ya es el colmo. Sergio grita «fue una bonita amistad mientras duró» y el bus estalla en carcajadas. Finalmente los recuperamos unas calles más adelante y salimos disparados hacia Chinchero donde visitamos más terrazas agrícolas, una iglesia construida sobre un antiguo templo Inca y nos enseñan como se tiñen las lanas de oveja, alpaca y alpaca baby con distintos tipos de plantas.
Y con esto se acabó pensamos pero no. En el bus de vuelta un estudiante en prácticas de turismo despliega todo su arte para vendernos un cd con las mejores fotos de Perú y nos hace una oferta irrepetible, normalmente cuesta 40 soles pero por ser nosotros nos lo deja en tan solo... redoble por favor... 25 soles! Esto parece la teletienda. Nueva carcajada general.
Finalmente llegamos a Cuzco y buscamos un sitio cerca del hotel para cenar, nos apetece pizza pero no cualquiera, hecha en horno de piedra. Riquísima!
Ahora sí, volvemos al hostal y a descansar pero poco. El bus a Puno que pensábamos que salía a las 8.15 realmente lo hace a las 7.15. Nuevo madrugón! Pero eso ya es otra historia.
Sergio y Vir