Camino Inca, día 4. Llegada a MachuPicchu y WaynaPicchu.

Día 10. Llegada a Machu Picchu. Día cuatro.


A TENER EN CUENTA.

La etapa.
Esta última etapa del Camino Inca es la más corta. Nos levantaremos muy temprano, para hacer cola en el acceso al sendero que lleva directo a Machu Picchu. Después de andar por un sencillo camino impulsado por el ansia de llegar al objetivo final, alcanzaremos la famosa Puerta del Sol, donde si tenéis suerte veréis por primera vez Machu Picchu.

Nosotros debido a la niebla, tuvimos que esperar a bajar desde la Puerta del Sol para intuir por fin la que es sin duda una de las maravillas del mundo. Afortunadamente, según avanzan las horas, la niebla se va disipando y dejando ver perfectamente el sitio arqueológico, algo que es bastante común en esta montaña.





Visitar MachuPicchu.
Machu Picchu es el plato fuerte turísticamente hablando y la verdad es que el gobierno peruano se está pasando en los precios de entrada y los autobuses que van desde Aguas Calientes.

Para los que no lo sepan, la montaña alta que se ve al fondo en las fotos de postal de MachuPicchu es el WaynaPicchu, donde está arriba del todo el templo de la luna. La subida es bastante empinada pero no es muy larga y si tienes mucho vértigo no es aconsejable porque a la bajada lo puedes pasar un poco mal. Nosotros subimos y nos mereció la pena. Esta es la web oficial donde se compran los tickets http://www.machupicchu.gob.pe/.

Si solo vas a ir a visitar MachuPicchu, tendrás que ir en tren hasta Aguas Calientes. Lo mejor es que duermas la noche anterior en el pueblo y al día siguiente muy temprano cojas el Bus que sube a MachuPicchu y tarda unos 20 minutos. Si no quieres pagar el bus y estás con fuerzas, puedes subir por un camino peatonal, es duro si no estás en forma (es el mismo camino por donde normalmente suben los que hacen los caminos alternativos al camino Inca). Si quieres subir a WaynaPicchu (o la montaña MachuPicchu que es la otra opción) tendrás que comprar un ticket combinado entrando en dos posibles turnos que será mejor que respetes porque como llegues tarde no te dejarán pasar. También puedes subir hasta la Puerta del Sol desde MachuPicchu. Más información en la entrada: Camino Inca y caminos alternativos.

Visitar WaynaPicchu.
Ahora bien, si vas a hacer el camino Inca y además quieres subir a WaynaPicchu, tendrás que coger el segundo turno (de 10.00 a 11.00) para subir, ya que antes estarás visitando MachuPicchu con tu guía del camino Inca.



Aquí es donde el gobierno peruano ha creado un casi timo al turista, pues no es posible comprar una entrada solo para WaynaPicchu, de este modo, aunque al venir del camino Inca tengas entrada incluida para MachuPicchu, tendrás que comprar una nueva entrada MachuPicchu+WaynaPicchu que cuesta algo más de 150 soles.

MÁS IMÁGENES.


NUESTRO DÍA.

¡Las tres y media de la mañana! Lo que haga falta por ir a Machu Picchu. Tenemos que recoger todo porque nuestros porteadores se van a tomar su tren. A las cuatro estamos ya esperando a que abran el último control. Seremos el quinto grupo en la cola, lo que no está nada mal. Hasta las cinco y media no abren. Esperaremos desayunando algo... "Han puesto puertas al campo".

Salimos del control entre la neblina. Edson nos lleva a ritmo, sin parar, quiere que seamos de los primeros en llegar a la Puerta del Sol, donde veremos por primera vez Machu Picchu. Volvemos a recordar que solo 250 personas pueden ingresar al día en el Camino Inca... Todavía tenemos que salvar un par de subidas bien duras para ganarnos el derecho de ver Machu Picchu. Llegamos a la Puerta del Sol, por donde cada solsticio de verano, ingresa el primer rayo solar hasta una de las ventanas del Templo del Sol en las ruinas de Machu Picchu. Pero nuestros temores se cumplen, no se ve nada por culpa de la niebla. Tendremos que esperar aún.

Sobre las 7 comenzamos el descenso a esta maravilla del mundo. Caminamos con cierta tensión ¿Cuando se irán las nubes? ¿Y si después de todo el esfuerzo no podemos ver Machu Picchu? Tras una hora de bajada se intuyen algunos muros entre la niebla...Hemos llegado, aún no está totalmente despejado, pero por fin lo tenemos delante. Hay que reconocer que así de primeras y medio tapado por la niebla... ni fu ni fa, pero habrá que darle una oportunidad cuando salga el sol, si es que sale.

Dejamos los macutos en consigna y por primera vez en cuatro días nos miramos al espejo, sin comentarios, menuda capa de mugre para las fotos. Bueno, también es señal de todo lo vivido.
Comenzamos el Tour con Edson que nos va explicando las cosas poco a poco, el templo del sol, las terrazas, la piedra de los 32 ángulos, la sala de las tres ventanas,... hasta que nos deja en la puerta del Waynapicchu. Estamos bastante cansados y Edson no tiene muchas esperanzas de que llegue a la cima, y debo reconocer que yo tampoco, pero empiezo a subir los escalones y estoy mejor que nunca, me sobra aire, no me he dado cuenta de que ya casi no estábamos en altitud y cuando llegamos arriba... la vista no es apta para gente con vértigo! A un lado la pared del templo de la luna y al otro la nada. ¡Abstenerse miedosos!

Cuando bajamos seguimos las instrucciones de Edson y vamos a sacar la foto de postal del lugar, subiendo a la izquierda, sí, al lado de la piedra. Y en ese momento entendemos por qué es una de las maravillas del mundo. Ahora sí, sin nubes y desde el sitio adecuado nos damos cuenta de que la fama del lugar es merecida. No nos apetece marcharnos de allí pero hemos quedado para un último brindis con Edson y tenemos que bajar a Aguascalientes. Tras soportar una larguísima fila de turistas, y más después de tres días perdidos por el bosque, montamos en un bus que se lanza como un loco cuesta abajo. Llegamos vivos pero hemos visto el final de la curva realmente cerca.

Y llega el momento de despedir a Edson, nuestro último acompañante en la aventura. Comemos con ganas y a disfrutar de la tarde. Los baños termales nos esperan! Menuda pasada estar a remojo después de 4 días sin oler el agua. Para terminar el día cogemos el tren más caro de nuestras vidas hasta Ollantaytambo y allí una furgoneta de la agencia hasta el hotel. Cuando llegamos son las 22.00 más o menos, estamos molidos pero sabemos que hemos vivido una de las mayores experiencias de nuestra vida.

Sergio y Vir