Camino Inca, día 2

Día 8. Camino Inca a Machu Picchu. Día dos.



A TENER EN CUENTA.
Es complicado acordarse de los nombres de los diferentes campamentos, poblados o ruinas del Camino Inca, pero si hay un nombre que probablemente no olvidaréis es el de Warmiwañusca. Este es el punto más alto de toda la ruta y convierte este segundo día en la etapa más dura.

Hoy no verás ruinas, pero tampoco las echarás de menos. El paisaje subiendo hasta Warmiwañusca es sencillamente espectacular. El profundo valle que vas dejando a tus espaldas con los nevados al fondo, te entregará una imagen impresionante que te ayudará a ir ganando la partida a la pendiente.



Tendrás que salvar alrededor de unos 1300 metros de desnivel, pero cuando llegues arriba estarás literalmente en el cielo a 4200 metros de altitud. La buena noticia es que si has coronado esta montaña, ya puedes estar tranquilo, pues vas a terminar casi con total seguridad tu Camino. Eso sí, después de hacer cima, hay que bajar al campamento y este tramo se hace bastante pesado al ser un camino escalonado de piedras en el que sufren bastante las rodillas.

MÁS IMÁGENES.  

 










NUESTRO DÍA.
Las seis de la mañana. Alguien golpea nuestra tienda y afortunadamente no son los niños del Proyecto de la bruja de Blair, son nuestros porteadores que nos despiertan con un mate de coca calentito.
Abrimos la tienda y nos recibe el fantástico paisaje dentro de un inmenso valle y los diferentes animales de granja. Estamos en un entorno rural de verdad. Me sigue molestando el estomago y eso me pone nervioso, pero no pienso dejar que nada me fastidie el viaje. Hoy haré la ruta más dura de mi vida, tendremos que salvar 1300 metros de desnivel en altura hasta llegar a los 4210msnm, bajando después hasta los 3600msnm, donde está el campamento. El camino será cada vez más difícil según alcancemos el camino inca original, empedrado y con grandes escalones. Llevaré mi mochila con unos ocho kilos de peso y para no jugárnosla, contratamos a un porteador extra del poblado que llevará la mochila de Vir. Hemos visto desde ayer a varias personas que se daban la vuelta, pero nosotros tenemos que llegar como sea.
Después de invitar a unos burros hambrientos a abandonar nuestra zona de desayuno, comenzamos a caminar. Me siento grande frente a las altas montañas, tengo energía de sobra, pero me siento pequeño al lado de los porteadores que cargando hasta 30 kilos, suben a un ritmo, que al pasar a mi lado me dan ganas de hacer una reverencia. Si el gobierno peruano apoyara más los deportes pequeños, de aquí saldrían campeones de maratón.
Llegamos a buen ritmo hasta el segundo punto de control, después de Wayllabamba, de nuevo por encima de los 3000msnm. Ya notamos la magia del camino. A partir de aquí, Edson nos manda hacia delante para que vayamos a nuestro ritmo y yo a su vez mando más adelante a Vir para no presionarla. Mientras, yo voy realizando fotos del impresionante valle que estamos subiendo. Coged una coctelera, meted dentro los picos de Europa, la montaña palentina y la sierra de Gredos, multiplicad por tres la altura de las montañas y os haréis una idea de lo que estamos viendo.
Llegamos bien al primer lugar de descanso a unos 3400msnm. Aquí deberíamos poder comprar agua, pero la mujer encargada del mini puesto se ha debido tomar el día libre. Esto hará más dura la subida, pero veo a Vir convencida de llegar a la cima y eso me relaja. Hoy Edson no nos contará nada sobre arqueología, llegar arriba es lo importante.
El siguiente tramo nos llevará a los 3800msnm. Un tramo durísimo a la par que precioso. Vamos dejando atrás los escalones que crearon los Incas, dentro de un espeso bosque que de vez en cuando se abre para dejar ver el inmenso valle. Seguimos el cauce del río que baja con el agua de los nevados y llegamos a la zona de descanso. Una gran explanada donde las alpacas pastan tranquilas y los caminantes caemos rendidos. Aquí podremos comprar por última vez agua en todo el camino. 10 soles por un litro de agua en este lugar, lejos de todo, parece barato.
Último tramo hasta la cima. El más duro. Se puede ver en todo momento el final, pero parece que no llega nunca. Poco a poco se oye a la gente gritar de alegría cuando van llegando. Los últimos metros se me hacen eternos y me adelanto para llegar por fin. Estoy en el cielo. Literalmente. Al otro lado de la montaña estamos por encima de las nubes. Tiro la mochila al suelo y entre el esfuerzo y el poético paisaje casi se me saltan las lágrimas.
Los últimos 20 escalones son montañas para Vir. Bromeo con que le diga a Edson que no puede más y que se va a dar la vuelta. Ya juntos a 4210msnm, en Warmiwañusca, nos hacemos algunas de las mejores fotos de nuestras vidas. Descansamos un poco y empezamos a bajar. La bajada entre la niebla, se hace casi más dura a través del terreno empedrado. Las rodillas y los tobillos sufren mucho.
Alrededor de las tres de la tarde llegamos a nuestro hotel de 1000 estrellas. Estamos reventados, pero ver las tiendas ya montadas y el olor de la fantástica comida que está preparando Carlos nos hace olvidarnos de todo. Lo hemos conseguido. Ahora toca descansar y disfrutar del entorno donde vamos a dormir.
A pesar de haber comido tarde, damos buena cuenta de la cena. Ni mi malogrado estómago puede evitarlo, el esfuerzo despierta el apetito, pero el hecho de que nuestro cocinero nos prepare cada almuerzo con algo diferente y genuino de la zona, hace imposible resistirse. Quinua, arroz, papas fritas, lomo saltado, sopas con pasta y verduras, tortas con papas, tortillas y otros platos que no recuerdo el nombre pero sí que estaban buenísimos. Tomar todo esto después de andar ocho horas y con este paisaje no tiene precio.
Sergio.