Camino Inca, día 1

Día 7. Camino Inca a Machu Picchu. Día uno.


A TENER EN CUENTA.
Recordad que toda la información para organizar el Camino Inca la podéis encontrar en este artículo de nuestra guía de Perú: Preparar y Organizar el Camino Inca.

Probablemente la agencia que hayáis contratado os pase a buscar a vuestro hotel en Cuzco muy muy temprano. En el vehículo nos dirigimos hasta Ollantaytambo en el Valle Sagrado y de aquí hasta el punto inicial de la ruta en Piscacucho. Haremos un último "checkeo" a nuestra mochila y empezaremos a caminar...

Este primer día de ruta la recuerdo relativamente sencilla. El comienzo, una vez pasas el control de acceso, es bastante llano y te permite "hacer piernas" poco a poco. El resto de la etapa tiene ligero ascenso pero es fácil de sobrellevar hasta nuestro primer campamento en la zona de Wayllabamba.
El camino se hace muy bonito con el paisaje del valle y el río. Pero para nosotros lo más destacado se produce cuando llegamos a las zona de las ruinas de Llactapata. Nos quedamos "boquiabiertos", cuando aparecen estas ruinas ante nosotros, casi sin darnos cuenta y como preludio de lo que nos encontraremos más adelante.

MÁS IMÁGENES.


NUESTRO DÍA.
Nuestro Camino comienza: de nuevo arriba a las cinco y veinte, está claro que en este país se duerme poco. Medio groguis revisamos por última vez las mochilas, ya no sabemos qué más sacar para intentar que pesen menos. En fin, habrá que llevar ese peso. A las seis nos vienen a buscar al hostal y comienza la aventura.
Recogemos a los porteadores en Ollantaytambo y al primer punto de control, Piscacucho. Allí nos dan el saco (sleeping), la esterilla (matra) y descubrimos lo que puede llegar a pesar una mochila de 50 litros. Pero hay que ser fuertes y con el paisaje que nos rodea todo parece posible. Agarramos el bastón y a caminar. Edson nos cuenta cosas sobre la flora y la fauna de la zona y como si nada llegamos a las primeras ruinas que nos esperan en el camino, Qhanabamba, una zona de descanso para peregrinos del pueblo, porque realmente existían dos caminos a Machu Picchu, el del pueblo por las llanuras siguiendo al río y el de la clase alta por las cumbres. Adivináis cuál será el nuestro? Creo que no hace falta que os lo diga.
Cuando el camino empieza a subir y las fuerzas flaquean llegamos al campamento de la comida. Nos habían comentado lo bien que cocina Carlos y lo bien que lo organizan todo los porteadores pero se habían quedado cortos. La de cosas que se pueden hacer con un infiernillo de gas y dos ollas, ya os contaremos.
Después de comer mochila al hombro y a caminar de nuevo. Como casi no me gusta hablar me pongo a ello con Edson mientras Sergio saca fotos del paisaje, la tarde avanza cuando de repente oigo una exclamación, giro la cabeza a la derecha y aparece. Llactapata Qentimarka, un centro de control de los Incas, algo así como una aduana en el punto de encuentro entre dos valles y dos caminos, el del pueblo y el de los nobles. Realmente bonito. Pero las sorpresas no acaban ahí, para rematar la tarde vemos las ruinas de Willkarakay, un centro militar en lo alto que se encargaba del buen funcionamiento del punto de control que os contábamos antes.
El día está terminando y llegamos al campamento. Está situado en el último pueblo dentro del Santuario Histórico de Machu Picchu, algo así como un Parque Nacional, Wayllabamba. Los porteadores tienen las tiendas listas y Carlos la merienda preparada, una infusión y palomitas. Palomitas a 2900msnm! No hemos terminado de disfrutar la merienda y aparece la cena, esto es un no parar de comer, las cantidades inmensas y todo riquísimo! Yo que pensaba perder unos kilitos durante la ruta... va a ser imposible!
El día termina pronto porque al día siguiente... nos esperan 1300m de desnivel!
Ha sido un gran día y aunque mi miedo a no lograrlo continúa la gente que nos acompaña y el lugar te hacen sentir que todo es posible.
Vir